{"id":29113,"date":"2024-03-03T13:08:43","date_gmt":"2024-03-03T12:08:43","guid":{"rendered":"https:\/\/archive.displayeurope.eu\/article\/historia-de-las-mujeres\/"},"modified":"2024-09-06T16:37:48","modified_gmt":"2024-09-06T14:37:48","slug":"historia-de-la-mujer","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/archive.displayeurope.eu\/es\/article\/historia-de-la-mujer\/","title":{"rendered":"Historia de las mujeres"},"content":{"rendered":"\n<p>La primera vez que me top\u00e9 con el libro de Carroll Smith-Rosenberg <a href=\"http:\/\/www.jstor.org\/stable\/3172964?seq=1#page_scan_tab_contents\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">El mundo femenino del amor y el ritual<\/a> fue en 1978. Yo ten\u00eda veinte a\u00f1os y cursaba el pen\u00faltimo a\u00f1o en Yale. Una ayudante de c\u00e1tedra me lo transmiti\u00f3 cuando me reun\u00ed con ella despu\u00e9s de clase: ten\u00eda que entregar un trabajo y mi mente estaba vac\u00eda. Me dijo que hab\u00eda una cosa llamada \u00abhistoria de las mujeres\u00bb que era tan nueva que no hab\u00eda cursos sobre ella. Entonces me sugiri\u00f3 que escribiera mi trabajo a partir de los diarios de la biblioteca de la universidad, escritos por mujeres del siglo XIX que viajaban a California por el Camino de Oreg\u00f3n.\n\n\n\n<p>Yo estudiaba Filolog\u00eda Inglesa y nunca hab\u00eda estado en un archivo. Pero en parte hab\u00eda crecido en el Oeste americano, as\u00ed que mi inter\u00e9s se despert\u00f3. Esa noche le\u00ed el art\u00edculo de Smith-Rosenberg y pens\u00e9: Puedo hacerlo. En cinco p\u00e1ginas. En parte, era la arrogancia de un estudiante seguro de s\u00ed mismo, que literalmente no ten\u00eda ni idea de lo que estaba hablando. Pero tambi\u00e9n se debi\u00f3 a la claridad de la prosa de Smith-Rosenberg, a la estructura cl\u00e1sica de su argumento y a la historia que contaba. Al d\u00eda siguiente me dirig\u00ed a la Biblioteca Beineke, una moderna caja de m\u00e1rmol situada en el centro de un campus neog\u00f3tico. La amable archivera (la primera de muchas que har\u00edan posible mi carrera en las siguientes cuatro d\u00e9cadas) me trajo estos documentos, parte de la enorme colecci\u00f3n de Historia Occidental de Coe. Me dijo que yo era la primera persona que me los hab\u00eda pedido, una situaci\u00f3n casi inimaginable en el campo hoy en d\u00eda.<\/p> <p\n\n\n\n<p>Aquella tarde experiment\u00e9 por primera vez una sensaci\u00f3n que vuelve con la misma intensidad cada vez que empiezo a trabajar en los archivos: la emoci\u00f3n de leer los pensamientos privados de otras personas.<\/p> <p> <\/p> <p>Por primera vez experiment\u00e9 una sensaci\u00f3n que vuelve con la misma intensidad cada vez que empiezo a trabajar en los archivos: la emoci\u00f3n de leer los pensamientos privados de otras personas.\n\n\n\n<p>\u00bfPero c\u00f3mo dar\u00eda sentido a esos pensamientos? \u00bfQu\u00e9 importancia ten\u00edan? \u00bfQu\u00e9 historia contaban?<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed es donde Smith-Rosenberg, a quien no conocer\u00eda hasta dentro de una d\u00e9cada, entraba en juego: ella ya me hab\u00eda ense\u00f1ado qu\u00e9 hacer. Adem\u00e1s de su argumento pionero, &#8216;The female world of love and ritual&#8217;&nbsp;traza claramente lo que hay que hacer para escribir buena historia. En primer lugar, hay que exponer claramente lo que se va a hacer y por qu\u00e9 deber\u00eda importarle a alguien. Me gustar\u00eda sugerir un enfoque alternativo de las amistades femeninas\u00bb, escribe Smith-Rosenberg (en esta copia fotocopiada original, que ahora se encuentra en una caja de banco en mi s\u00f3tano, puse estas palabras entre corchetes a l\u00e1piz y dos signos de exclamaci\u00f3n en el margen) \u00abque las considerar\u00eda dentro de un entorno cultural y social en lugar de desde una perspectiva psicosocial exclusivamente individual\u00bb.\n\n\n\n<p>Entonces, el historiador debe caracterizar sus datos y decir espec\u00edficamente por qu\u00e9 han sido elegidos. Lo ideal ser\u00eda que el archivo de uno fuera manejable y aut\u00f3nomo, pero lo suficientemente heterog\u00e9neo como para producir una conclusi\u00f3n generalizable. Al escribir contra el conocimiento experto producido por los hombres sobre las mujeres, Smith-Rosenberg propuso una intervenci\u00f3n que me resultaba familiar por mi lectura del feminismo radical: en su art\u00edculo, las mujeres hablar\u00edan por s\u00ed mismas, ense\u00f1\u00e1ndonos algo totalmente nuevo sobre el siglo XIX y la condici\u00f3n de ser una mujer blanca de clase media en ese momento. Las cartas y los diarios \u00abque nunca estuvieron destinados a ser publicados\u00bb, escribi\u00f3 Smith-Rosenberg (lo subray\u00e9 con dos l\u00edneas), \u00abpermiten al historiador explorar un mundo muy privado de realidades emocionales fundamentales tanto para la vida de las mujeres como para la familia de clase media en la Am\u00e9rica del siglo XIX\u00bb.\n\n\n\n<p>Pero hab\u00eda m\u00e1s. Las realidades emocionales que Smith-Rosenberg se\u00f1alaba eran familiares: estas j\u00f3venes, destinadas a casarse con hombres, tambi\u00e9n estaban profundamente enamoradas la una de la otra. Por aquel entonces, yo estaba saliendo del armario como lesbiana en una universidad hist\u00f3ricamente masculina. Excepto para mis amigas feministas radicales, yo era completamente invisible como persona sexual y feminista.<\/p> <p>\n\n\n\n<p>De repente, tras leer el art\u00edculo de Smith-Rosenberg, no s\u00f3lo supe algo de historia, sino que capt\u00e9 una realidad emocional que tambi\u00e9n se me hab\u00eda escapado. Comprend\u00ed que la intensidad casi subterr\u00e1nea, er\u00f3tica y a menudo insatisfecha de nuestras relaciones intelectuales y sociales como j\u00f3venes feministas no era nueva ni excepcional, ni tampoco un desv\u00edo sexual que necesitara correcci\u00f3n. Ni siquiera era un destino colectivo. M\u00e1s bien, nuestras emergentes identidades lesbianas eran hist\u00f3ricas, en el sentido m\u00e1s preciso de la palabra, y coexist\u00edan con otras posibilidades hist\u00f3ricas. La cuesti\u00f3n de las amistades femeninas es peculiarmente escurridiza\u00bb, fueron las palabras que subray\u00e9 en la p\u00e1gina tres. Sabemos muy poco, o quiz\u00e1 hemos olvidado mucho.\n\n\n\n<p>No puedo describirles el alivio que supuso volver a conectar mi tenso presente intelectual y er\u00f3tico con un pasado real. &#8216;Ciertamente Molly y Helena fueron amantes&#8217; (rode\u00e9 esta frase, con m\u00e1s signos de exclamaci\u00f3n) &#8216;emocionalmente si no f\u00edsicamente.&#8217;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8216;El mundo femenino del amor y el ritual&#8217; abri\u00f3 una puerta, entr\u00e9 por ella y nunca volv\u00ed atr\u00e1s, aunque no me decid\u00ed a solicitar un posgrado en Historia hasta dentro de cinco a\u00f1os. Me convert\u00ed en escritora.\n\n\n\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.eurozine.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Blind_mans_bluff_1803.png\" alt=\"\" width=\"857\" height=\"563\" srcset=\"https:\/\/www.eurozine.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Blind_mans_bluff_1803.png 857w, https:\/\/www.eurozine.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Blind_mans_bluff_1803-300x197.png 300w, https:\/\/www.eurozine.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Blind_mans_bluff_1803-768x505.png 768w\"><\/p>\n\n\n\n<p id=\"caption-attachment-23946\">Mujeres jugando a la gallinita ciega, dibujadas en 1803. Foto v\u00eda&nbsp;<a href=\"http:\/\/crossmyt.com\/\">CrossMyT.com<\/a>, Dominio p\u00fablico, v\u00eda&nbsp;<a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:Blind_mans_bluff_1803.PNG\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Wikimedia Commons<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Mejor a\u00fan, bajo la gu\u00eda de Smith-Rosenberg, empec\u00e9 a pensar de forma diferente, viendo patrones, din\u00e1micas sociales y acciones donde no las hab\u00eda visto antes. Smith-Rosenberg me hizo \u00abver\u00bb mujeres en la historia, mujeres que ya estaban all\u00ed, ocup\u00e1ndose de sus asuntos y esperando a ser vistas. Al pasar una tarde en los archivos, luego otra y otra, me di cuenta de que las mujeres del Camino de Oreg\u00f3n eran, como escribi\u00f3 Smith-Rosenberg, \u00abun excelente ejemplo del tipo de fen\u00f3meno hist\u00f3rico del que la mayor\u00eda de los historiadores saben algo, sobre el que pocos han pensado mucho y sobre el que pr\u00e1cticamente nadie ha escrito\u00bb. Se trata de la declaraci\u00f3n m\u00e1s elegante del proyecto de la historia de las mujeres tal y como fue concebido en el feminismo radical de los a\u00f1os setenta que se pueda encontrar jam\u00e1s.<\/p> <p>La historia de las mujeres en el feminismo radical de los a\u00f1os setenta.\n\n\n\n<p>Yo era, por supuesto, un pez peque\u00f1o en un mar feminista, que ahora me replanteo como acad\u00e9mica que ha pasado toda una vida aprendiendo el oficio de historiadora. Lo que no sab\u00eda en aquel momento, pero s\u00e9 ahora, es que el impacto intelectual de este art\u00edculo, incluso cuando fue malinterpretado o sobreinterpretado, ya era enorme. Mi investigaci\u00f3n actual en los archivos de intelectuales feministas radicales ha revelado que casi todas las activistas segu\u00edan el trabajo de esta primera generaci\u00f3n de historiadoras de la mujer. He encontrado una copia anotada de la tesis de la historiadora alemana Claudia Koonz en los papeles de Kate Millett. He encontrado copias de &#8216;The female world of love and ritual&#8217;&nbsp;en cinco colecciones feministas radicales distintas, as\u00ed como otros art\u00edculos publicados en&nbsp;<em>Signs<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Feminist Studies<\/em>. Las ideas de Smith-Rosenberg fueron cruciales para el innovador ensayo de Adrienne Rich de 1980 que sent\u00f3 las bases de la noci\u00f3n de que la sexualidad se construye socialmente, <em>Heterosexualidad obligatoria y existencia l\u00e9sbica<\/em>.\n\n\n\n<p>As importantly, when feminist scholarship began to move definitively away from a movement context and women&#8217;s history became a real field and a multi-generational project, &#8216;The female world of love and ritual&#8217; remained meaningful. En el n\u00famero de oto\u00f1o de 2000 de&nbsp;<em>The journal of women&#8217;s history<\/em>, Leila Rupp se refiri\u00f3 a su importancia como \u00absin duda el art\u00edculo m\u00e1s citado sobre las relaciones entre mujeres\u00bb. Estaba adivinando, por supuesto: Google scholar no lanz\u00f3 su versi\u00f3n beta hasta dentro de cuatro a\u00f1os. Hoy, esta valiosa herramienta en l\u00ednea cuenta con 1.786 citas. Sorprendentemente, para un art\u00edculo publicado hace cuarenta a\u00f1os, 68 se encuentran en art\u00edculos publicados en el \u00faltimo a\u00f1o.<\/p> <p>\n\n\n\n<p>&#8216;El mundo femenino del amor y el ritual&#8217; subrayaba el compromiso central de la historia de las mujeres con una transformaci\u00f3n feminista de la disciplina a la que las mujeres empezaban a incorporarse en un n\u00famero significativo. Esos primeros quince a\u00f1os de citas revelan un elenco estelar de historiadoras o, como las estudiantes de posgrado de historia que tambi\u00e9n \u00e9ramos mujeres las llam\u00e1bamos en la d\u00e9cada de 1980, The Big Girls: Mary Ryan, Linda Kerber, Estelle Freedman, Blanche Wiesen Cook, Leila Rupp, Nancy Cott y Ellen DuBois. Cook, Freedman, Rupp y la antrop\u00f3loga Esther Newton, al igual que Adrienne Rich, aceptaron la invitaci\u00f3n de Smith-Rosenberg de escribir tambi\u00e9n la historia de las lesbianas.<\/p> <p>La historia de las lesbianas es la historia de las mujeres.\n\n\n\n<p>Esto, a su vez, sent\u00f3 las bases de la historia queer. Como ha escrito la historiadora Molly McGarry, \u00abantes de que la historia de la sexualidad se constituyera plenamente como campo de estudio, Smith-Rosenberg ofreci\u00f3 una visi\u00f3n enga\u00f1osamente simple pero asombrosamente productiva de las relaciones entre personas del mismo sexo\u00bb. Sus argumentos sobre las mujeres blancas de clase media siguieron siendo poderosos incluso para los propios estudiantes de McGarry del siglo XXI, \u00abm\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de raza y clase, as\u00ed como del tiempo\u00bb.\n\n\n\n<p>Quiero hacer otra afirmaci\u00f3n sobre \u00abEl mundo femenino del amor y el ritual\u00bb y el trabajo pol\u00edtico que hizo para llevar las ideas del feminismo radical a la profesi\u00f3n hist\u00f3rica. Hizo visibles los archivos y coleccionables los vestigios de la vida de las mujeres. Parafraseando la importante revisi\u00f3n que Deborah Gray White hizo en 1987 de las fuentes de la historia de las mujeres afroamericanas, la creaci\u00f3n de inter\u00e9s por los temas hist\u00f3ricos estimula el coleccionismo y la creaci\u00f3n de archivos especializados. A la inversa, la afirmaci\u00f3n de que \u00abno hay archivos\u00bb perpet\u00faa y justifica la falta de inter\u00e9s por temas marginados u olvidados deliberadamente.<\/p> <p>\n\n\n\n<p>Los archivos importaban: tambi\u00e9n importaba la demostraci\u00f3n de que la historia de las mujeres merec\u00eda y requer\u00eda un an\u00e1lisis hist\u00f3rico tan riguroso como las vidas de los presidentes, los hombres de negocios y los l\u00edderes sindicales. Esto, a su vez, requer\u00eda el tipo de atenci\u00f3n metodol\u00f3gica que mostraba \u00abEl mundo femenino del amor y el ritual\u00bb. Antes de 1975, la labor del feminismo en la historia -no pocas veces realizada en un contexto de concienciaci\u00f3n e injertada en los primeros cursos de estudios sobre la mujer- descubr\u00eda y comisariaba un pasado femenino \u00abperdido\u00bb, ley\u00e9ndolo a trav\u00e9s de un presente feminista. Gran parte de este trabajo consisti\u00f3 en desmentir mitos mis\u00f3ginos sobre las mujeres que rondaban el presente: las brujas, el complejo de Madonna-puta o Mammy-Jezabel, las creencias religiosas o raciales que estigmatizaban a las mujeres, o los prejuicios de Marx y Freud. Por muy productivas que fueran estas investigaciones a la hora de impulsar la acci\u00f3n pol\u00edtica, a menudo eran presentistas, especulativas y no se basaban en pruebas.<\/p> <p\n\n\n\n<p>En ese contexto, adem\u00e1s de ser buena historia, &#8216;El mundo femenino del amor y el ritual&#8217; era una especie de manifiesto, que exig\u00eda a las intelectuales feministas que dieran un giro hacia lo emp\u00edrico. Era un modelo de c\u00f3mo las feministas pod\u00edan no s\u00f3lo romper fronteras, sino tambi\u00e9n hacer historia literalmente. Smith-Rosenberg se\u00f1al\u00f3 que la erudici\u00f3n feminista hab\u00eda madurado lo suficiente como para aventurarse fuera de su entorno interdisciplinar y reclamar algo a las propias disciplinas. Como tal, \u00abThe female world of love and ritual\u00bb era una obra de reivindicaci\u00f3n. Argumentaba con fuerza que la historia de las mujeres no s\u00f3lo surgir\u00eda de la derrota de la ideolog\u00eda patriarcal y la falsa conciencia, sino del trabajo de archivo feminista, la teor\u00eda aplicada y el m\u00e9todo historiogr\u00e1fico.\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, con sus ricas citas de materiales que hab\u00edan permanecido inutilizados en colecciones de manuscritos, \u00abEl mundo femenino del amor y el ritual\u00bb lanz\u00f3 un importante desaf\u00edo a quienes dec\u00edan que la historia de las mujeres carec\u00eda de la base archiv\u00edstica necesaria para ser un campo en absoluto.<\/p> <p> <\/p> <p...\n\n\n\n<p>El \u00e9xito de ese desaf\u00edo es la raz\u00f3n por la que muchos de nosotros, incluida yo, hacemos este trabajo hoy en d\u00eda.<\/p> <p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las identidades l\u00e9sbicas ocupan un lugar destacado como historia de ella dentro del feminismo y la historia queer. 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