{"id":37465,"date":"2023-09-29T12:00:28","date_gmt":"2023-09-29T10:00:28","guid":{"rendered":"https:\/\/archive.displayeurope.eu\/?post_type=article&#038;p=37465"},"modified":"2024-04-25T12:04:51","modified_gmt":"2024-04-25T10:04:51","slug":"fantasear-con-putin-2","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/archive.displayeurope.eu\/es\/article\/fantasear-con-putin-2\/","title":{"rendered":"Fantasear con Putin"},"content":{"rendered":"\n<p>Despu\u00e9s de leer la novela de Giuliano da Empoli <em>Le Mage du Kremlin (El m<\/em> ago del Kremlin<a href=\"https:\/\/www.eurozine.com\/fantasising-putin\/#footnote-1\">)1<\/a>, la sensaci\u00f3n editorial del a\u00f1o pasado en Francia, me encontr\u00e9 nost\u00e1lgico de los d\u00edas felices de la <em>roman \u00e0 clef<\/em>. La norma sol\u00eda ser representar a personas reales apenas disfrazadas de personajes de ficci\u00f3n. En 1946, los lectores estadounidenses de <em>Todos los hombres<\/em> del rey, de Robert Penn Warren, adivinaron f\u00e1cilmente que el prototipo del gobernador Willie Stark era el senador Huey Long. Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, reconocieron a Bill Clinton camuflado como Jack Stanton en <em>Primary Colors<\/em>. La identidad del protagonista principal de <em>O: Una novela presidencial<\/em> (2011) era descaradamente transparente.<\/p>\n\n<p>En su novela dedicada al hombre que algunos han llamado \u00abel Rasput\u00edn de Putin\u00bb, da Empoli ha acabado con el g\u00e9nero. El lector no tiene que hacer conjeturas. Excepto el h\u00e9roe, Vadim Baranov, todos los protagonistas llevan sus nombres reales, incluido Vladimir Putin. Da Empoli tambi\u00e9n describe hechos reales, ficcionaliz\u00e1ndolos y alterando la cronolog\u00eda en que ocurrieron. No es un pionero en este enfoque, al contrario, sigue la tendencia marcada por biopics recientes como <em>The Crown<\/em>. Sin embargo, la cuesti\u00f3n sigue siendo c\u00f3mo interpretar la novela.<\/p>\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La premisa<\/h4>\n\n<p>El protagonista, Vadim Baranov, est\u00e1 inspirado en Vladislav Surkov, antiguo ide\u00f3logo del Kremlin, asesor presidencial y <em>\u00e9minence grise<\/em>. La vida del verdadero Surkov proporciona sin duda un rico material para la ficci\u00f3n. Antes de entrar en pol\u00edtica, abandon\u00f3 la universidad en varias ocasiones, escribi\u00f3 letras para grupos de rock, fue guardaespaldas y director de relaciones p\u00fablicas. Tras ser propulsado a la cumbre del Estado ruso, se convirti\u00f3 en precursor de aventureros pol\u00edticos como Steve Bannon y Dominic Cummings.<\/p>\n\n<p>Diletante ingenioso y c\u00ednico provocador, Surkov acu\u00f1\u00f3 el famoso concepto de \u00abdemocracia soberana\u00bb, un eufemismo para referirse al car\u00e1cter cada vez m\u00e1s autoritario del gobierno de Putin. Se posicion\u00f3 como intelectual y escribi\u00f3 dos novelas, a diferencia de da Empoli, bajo seud\u00f3nimo. A Surkov le gustaba codearse con estrellas del pop y otras celebridades culturales. Pero su intento de controlar a las clases creativas de Rusia ofreci\u00e9ndoles un trato &#8211; \u00abdejadnos la pol\u00edtica a nosotros y podr\u00e9is hacer lo que quer\u00e1is\u00bb- acab\u00f3 con las protestas anti-Putin de 2011.<\/p>\n\n<p>A partir de 2013, Surkov se ocup\u00f3 de la \u00abcuesti\u00f3n ucraniana\u00bb. En 2019, convenci\u00f3 a Putin de que Volodymyr Zelenskyy, el inexperto presidente de Ucrania, se doblegar\u00eda. Pero la reuni\u00f3n entre Putin y Zelenskyy en Par\u00eds en diciembre de 2019 fue un fracaso monumental. Para sorpresa de los rusos, el presidente ucraniano se neg\u00f3 a ceder terreno en las negociaciones sobre la soberan\u00eda de su pa\u00eds. En 2020, Surkov fue desterrado del Olimpo ruso y supuestamente pas\u00f3 alg\u00fan tiempo bajo arresto domiciliario. El todopoderoso hechicero del Kremlin no hab\u00eda demostrado ser m\u00e1s sustancial que el Mago de Oz.<\/p>\n\n<p>El Baranov ficticio no es de la misma clase que el astuto y c\u00ednico manipulador Surkov, y la trama de la novela de da Empoli no es ni remotamente convincente. Un intelectual franc\u00e9s de visita en Mosc\u00fa para investigar la literatura rusa responde a un ingenioso tuit publicado por alguien que utiliza un alias. En su respuesta, el franc\u00e9s menciona la cl\u00e1sica novela dist\u00f3pica <em>Nosotros,<\/em> de Yevgeny Zamyatin. El misterioso propietario de la cuenta de Twitter, que resulta ser Baranov, est\u00e1 tan sorprendido de que un occidental est\u00e9 leyendo a Zamyatin que le invita a su casa.<\/p>\n\n<p>Un coche con ch\u00f3fer lleva al literato a la opulenta mansi\u00f3n de Baranov. Tras una breve conversaci\u00f3n sobre Zamyatin, el mago del Kremlin, condenado al ostracismo, decide confesar sus pecados a su azaroso invitado. La obra <em>de<\/em> Baranov abarca la mayor parte de su vida, desde su infancia hasta su desaparici\u00f3n pol\u00edtica. La autobiograf\u00eda, totalmente fant\u00e1stica, incluye el relato de un romance continuado pero accidentado con la esposa imaginaria del oligarca real Mija\u00edl Jodorkovski. La parte central de la confesi\u00f3n, sin embargo, es una visi\u00f3n ficticia de los hitos de la presidencia de Putin, desde su inicio en 2000 hasta la guerra de Donb\u00e1s en 2014.<\/p>\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Convertirse en Baranov<\/h4>\n\n<p>El imperfecto conocimiento que Da Empoli tiene de la realidad rusa se combina con un af\u00e1n exotizador. Es un verdadero heredero de la tradici\u00f3n de los escritos \u00aborientalistas\u00bb franceses sobre Rusia establecidos en el siglo XIX: piensa, por ejemplo, en<em> Impressions de voyage<\/em> de Alexandre Dumas<em>:<\/em><em> En Russie<\/em>. Da Empoli comparte con Dumas la pasi\u00f3n por la <em>couleur locale<\/em>, lo que da lugar a algunos errores peculiares.<\/p>\n\n<p>Ha decidido mejorar el pedigr\u00ed de su protagonista. A diferencia de Surkov, cuyos padres eran maestros de escuela en la aldea chechena en la que creci\u00f3, Baranov es v\u00e1stago de la nobleza. Nos enteramos de que su abuelo fue aceptado en la Guardia Imperial en 1914 a pesar de carecer de educaci\u00f3n militar, pero no se menciona c\u00f3mo este orgulloso arist\u00f3crata sobrevivi\u00f3 a la revoluci\u00f3n y a las purgas estalinistas. Vive en una <em>izba<\/em> (una casa de troncos tradicional rusa) construida con troncos de \u00e1lamo (el \u00e1lamo nunca se utiliza para la construcci\u00f3n porque se encoge al secarse). Su espaciosa casa cuenta con una gran chimenea (nunca utilizada en las viviendas rurales rusas, que estaban equipadas con estufas). Los viejos sillones de cuero, la biblioteca francesa y el inevitable samovar a\u00f1aden el encanto de <em>\u00e0<\/em> <em>temps perdu<\/em>.<\/p>\n\n<p>Las costumbres observadas por este caballero no son menos fant\u00e1sticas. No se revela su ocupaci\u00f3n; lo \u00fanico que sabemos es que es un cazador apasionado al que le encanta disparar a los lobos. \u00c9l y sus compa\u00f1eros tienen la costumbre de tirar botellas de vodka por el jard\u00edn en oto\u00f1o, para luego recuperarlas cuando se derrite la nieve en primavera. Lo que inspir\u00f3 a da Empoli a inventar este extra\u00f1o ejercicio de autocontrol, que contradice todas las tradiciones de consumo de alcohol en Rusia, es un misterio.<\/p>\n\n<p>Pero mientras el abuelo de Baranov vive en la emigraci\u00f3n interna en las afueras de alg\u00fan pueblo dejado de la mano de Dios, su padre -m\u00e1gicamente transformado en miembro de la nomenclatura sovi\u00e9tica- es el director de la Academia de Ciencias Sociales del Comit\u00e9 Central. Baranov recuerda con nostalgia sus compras en Spetsraspredelitel (la tienda de alimentos para los apparatchiks del partido) en la calle Granovsky de Mosc\u00fa, donde eleg\u00eda delicias como naranjas azer\u00edes y pasteles de cordero. (No importa que los clientes de Spetsraspredelitel no pudieran elegir su compra, sino que recib\u00edan bolsas de papel selladas con una comida de varios platos). Baranov confiesa a su invitado que nunca sinti\u00f3 un \u00abpoder tan absoluto\u00bb como en aquellos d\u00edas.<\/p>\n\n<p>La descripci\u00f3n de la infancia sovi\u00e9tica del protagonista nos conduce a uno de los tropos esenciales de la novela. Da Empoli explota acr\u00edticamente el tema de la nostalgia sovi\u00e9tica y la tragedia de la \u00abgeneraci\u00f3n de los padres\u00bb, que tras el colapso de la URSS vio su mundo hecho a\u00f1icos. En un momento dado se refiere a las modestas recompensas que constitu\u00edan el sue\u00f1o sovi\u00e9tico:<\/p>\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>&#8230;una profesi\u00f3n respetada como funcionario o profesor, un peque\u00f1o coche Zhiguli, una dacha en el campo con su propio huerto, unas vacaciones en Sochi u ocasionalmente en Varna, con los pies sumergidos en el Mar Negro y la perspectiva de una buena comida con los amigos. Y, sin embargo, este modelo ten\u00eda su propia fuerza y dignidad. Sus h\u00e9roes fueron un soldado y un maestro de escuela, un camionero y un trabajador incansable: carteles en las calles y estaciones de metro estaban dedicados a ellos<a href=\"https:\/\/www.eurozine.com\/fantasising-putin\/#footnote-2\">.2<\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n\n<p>El autor parece ignorar que la propiedad de un Zhiguli y las vacaciones en Varna eran s\u00edmbolos de privilegio inaccesibles para los trabajadores, por incansables que fueran. La escasez tanto de coches como de vacaciones fue una de las causas del colapso de la URSS, del que no se libraron ni la \u00abfuerza\u00bb ni la \u00abdignidad\u00bb del sistema.<\/p>\n\n<p>El padre de Baranov agoniza en el hospital del Kremlin, desilusionado y amargado, privado incluso de un funeral de Estado. Pero Da Empoli no comprende que la c\u00faspide del establishment sovi\u00e9tico se adapt\u00f3 f\u00e1cilmente a las circunstancias de la Rusia poscomunista. Por ejemplo, tras la disoluci\u00f3n de la Academia de Ciencias Sociales en 1991, Yury Krasin, el verdadero rector, se forj\u00f3 una espectacular carrera como acad\u00e9mico.<\/p>\n\n<p>El martirologio contin\u00faa en la ca\u00f3tica d\u00e9cada de 1990, cuando el pa\u00eds estaba gobernado por oligarcas y g\u00e1ngsters y humillado por Occidente. Da Empoli\/Baranov aporta abundantes detalles escabrosos, mencionando por ejemplo las glamurosas acompa\u00f1antes \u00abseleccionadas en los cuatro rincones del imperio\u00bb que segu\u00edan a Jodorkovski a todas partes. Baranov cuenta a su invitado que en aquella \u00e9poca era posible encontrarse con un amigo en la calle y despertarse en Courchevel, rodeado de bellezas desnudas. O que te pongas a hablar con un desconocido ebrio en un club de striptease y al d\u00eda siguiente te encuentres a cargo de una campa\u00f1a de comunicaci\u00f3n \u00abvalorada en millones de rublos\u00bb. Puede parecer impresionante, pero seg\u00fan el tipo de cambio de 1995, un mill\u00f3n de rublos equival\u00eda a s\u00f3lo 200 d\u00f3lares. Y aunque los rusos adinerados empezaron a frecuentar las estaciones de esqu\u00ed francesas de gama alta en los a\u00f1os 90, para llegar a ellas segu\u00eda haciendo falta un pasaporte extranjero con un visado v\u00e1lido de la UE.<\/p>\n\n<p>Da Empoli es un exagerado, pero tambi\u00e9n un d\u00e9bil conocedor de los hechos. Describiendo el ascenso de los nuevos ricos rusos, por ejemplo, afirma que los apparatchiks del Komsomol pod\u00edan ganar dinero r\u00e1pido a finales de los ochenta porque las cooperativas estudiantiles eran las \u00fanicas empresas privadas permitidas. En realidad, cualquiera pod\u00eda crear legalmente una empresa en aquella \u00e9poca.<\/p>\n\n<p>Baranov llega a comprender que la \u00fanica salida a la sangrienta anarqu\u00eda de los \u00abfatales 90\u00bb es el autoritarismo: \u00abLa vertical del poder es la \u00fanica respuesta satisfactoria, la \u00fanica capaz de aliviar el sufrimiento de un hombre sometido a las crueldades del mundo\u00bb. Gleb Pavlovsky -el asesor de Putin y \u00abtecn\u00f3logo pol\u00edtico\u00bb que acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino \u00abvertical del poder\u00bb- afortunadamente no hace acto de presencia.<\/p>\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El nuevo zar<\/h4>\n\n<p>En la d\u00e9cada de 2000, Baranov reanuda su carrera pol\u00edtica como locutor en un importante canal de televisi\u00f3n. Da Empoli describe el infame concurso televisivo de 2008 \u00abEl nombre de Rusia\u00bb, cuyo objetivo era determinar la figura m\u00e1s popular de la historia rusa. Se\u00f1ala correctamente que el canal acab\u00f3 teniendo que manipular los resultados porque Stalin qued\u00f3 primero. Pero da Empoli traslada la competici\u00f3n a mediados de la d\u00e9cada de 1990, sin tener en cuenta que entonces el ganador habr\u00eda sido casi con toda seguridad otro.<\/p>\n\n<p>La parte central de la novela est\u00e1 dedicada al ascenso de Vladimir Putin y sus relaciones con Surkov\/Baranov. El narrador crea una hagiograf\u00eda del presidente ruso que roza la parodia involuntaria. El Putin de la novela, al que Baranov llama \u00abel zar\u00bb, es un asceta interesado \u00fanicamente en el poder y la grandeza del Estado ruso. En su opini\u00f3n, los presidentes de Estados Unidos, la OTAN y todo el mundo le humillan constantemente. La descripci\u00f3n de Putin pidiendo un plato de gachas en un restaurante de lujo de Mosc\u00fa provocar\u00eda la sonrisa de un lector ruso. No menos improbable es la advertencia del futuro presidente a Baranov de que cualquiera que sirva al Estado debe anteponer el inter\u00e9s p\u00fablico al suyo propio.<\/p>\n\n<p>El Putin de Da Empoli es una reencarnaci\u00f3n de Iv\u00e1n el Terrible. Al fin y al cabo, se trata de un mundo estereotipado en el que los rusos necesitan mano dura y el Kremlin es un centro m\u00edstico de poder:<\/p>\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Los que habitan el Kremlin son los amos del tiempo. Alrededor de la fortaleza, todo cambia, pero dentro, la vida parece detenerse&#8230; Durante siglos, todo el que cruzaba el umbral de la gigantesca fortaleza de piedra que Iv\u00e1n el Terrible quiso colocar en el centro de Mosc\u00fa sent\u00eda la mano de un poder sin l\u00edmites, acostumbrado a controlar los destinos de la gente con la facilidad con que se acaricia a un ni\u00f1o en la cabeza.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n<p>Esta po\u00e9tica descripci\u00f3n s\u00f3lo tiene un fallo: si bien es cierto que Iv\u00e1n reconstruy\u00f3 el Kremlin, convirti\u00e9ndolo en una fortaleza, fue el Gran Pr\u00edncipe de Mosc\u00fa Iv\u00e1n III, tambi\u00e9n conocido como Iv\u00e1n el Grande, quien muri\u00f3 25 a\u00f1os antes de que naciera Iv\u00e1n el Terrible.<\/p>\n\n<p>Putin, el zar contempor\u00e1neo, habla mucho en la novela de da Empoli. Explica a Baranov los fundamentos del poder absoluto y repite todas las quejas que nos resultan familiares de sus discursos. El nuevo zar ha aprendido una lecci\u00f3n de Stalin, cuyas t\u00e1cticas elucida: &#8216;Coge a von Meck, el jefe de los ferrocarriles, y lo fusila por sabotaje. Esto no resuelve el problema de los ferrocarriles. De hecho, puede empeorar la situaci\u00f3n. Pero da salida a la ira\u00bb.<\/p>\n\n<p>El problema aqu\u00ed es que Nikolai von Meck (1863-1929) no era el jefe de los ferrocarriles, sino un mero asesor del departamento financiero y econ\u00f3mico del Comisariado Popular de V\u00edas de Comunicaci\u00f3n. Su origen \u00abburgu\u00e9s\u00bb le convirti\u00f3 en el chivo expiatorio perfecto para acusarle de liderar un complot antisovi\u00e9tico. \u00bfDa Empoli est\u00e1 ironizando sobre los conocimientos hist\u00f3ricos de Putin, o simplemente revelando su propio desprecio por los hechos? S\u00f3lo podemos hacer conjeturas.<\/p>\n\n<p>El zar de la novela es una criatura demon\u00edaca de mirada penetrante y ojos antracita (aunque cuando George W. Bush los mir\u00f3 y \u00abpudo sentir su alma\u00bb, eran de color azul aguado). Putin se siente constantemente ofendido y se queja de que los dirigentes occidentales no le tratan mejor que al presidente de Finlandia. (\u00a1Si al menos se pareciera a Sauli Niinist\u00f6!) El zar no tiene amigos ni aliados: cree que el mundo entero intenta disminuir a la gran naci\u00f3n de Rusia en general, y a \u00e9l especialmente. Baranov acaba convencido de que Putin est\u00e1 condenado a la soledad. La \u00fanica criatura en la que conf\u00eda es su labrador negro Koni (cuyo nombre est\u00e1 mal escrito en toda la novela con doble \u00abn\u00bb).<\/p>\n\n<p>El Putin ficticio est\u00e1 rodeado de personajes reales no menos ficticios: entre ellos Boris Berezovsky, el oligarca que cae en desgracia; Igor Sechin, el ac\u00f3lito del presidente y jefe de Rosneft; y Alexander Zaldastanov, l\u00edder del club de moteros hipernacionalistas \u00abLobos Nocturnos\u00bb. En el pa\u00eds de las maravillas de  <em>El mago del Kremlin<\/em><em>,  <\/em>Berezovsky habla con acento ingl\u00e9s de clase alta (que se lo digan a los jueces del Tribunal Superior de Londres); Sechin compra un castillo en Irlanda (no es el pa\u00eds preferido de los oligarcas rusos); y Zaldastanov (un showman que no ha visto acci\u00f3n en su vida) se convierte en h\u00e9roe de guerra en Donb\u00e1s.<\/p>\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">\u00bfFicci\u00f3n inofensiva?<\/h4>\n\n<p>Los errores f\u00e1cticos de Da Empoli son demasiados para enumerarlos aqu\u00ed. Pero, \u00bfdebe una novela, obra de la imaginaci\u00f3n creadora, ser fiel a los hechos? Da Empoli dice que su creaci\u00f3n es una ficci\u00f3n, pero en realidad se trata de una mezcolanza de hechos reales generosamente aderezados con fantas\u00edas orientalistas. Un <a href=\"https:\/\/www.nzz.ch\/feuilleton\/giuliano-da-empoli-ueber-putinismus-macht-und-propaganda-ld.1726316?reduced=true\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">cr\u00edtico<\/a> ha dicho del libro que \u00abla realidad y la ficci\u00f3n se mezclan\u00bb. Pero el problema es que la \u00abverdad\u00bb ficcionalizada se toma como una descripci\u00f3n objetiva del Estado putinista.<\/p>\n\n<p>Da Empoli niega las acusaciones de que su libro simpatiza con Putin. En cambio, afirma que se trata de una advertencia. Pero la novela romantiza claramente la autocompasi\u00f3n rusa. No se menciona el bombo constante de propaganda que ha transformado en prosa. C\u00e9cile Vaissi\u00e9, respetada historiadora de Rusia, ha <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2023\/01\/21\/world\/europe\/france-putin-wizard-kremlin-da-empoli.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">descrito<\/a> acertadamente el libro como \u00abRusia hoy para Saint German-des-Pr\u00e9s\u00bb. Si alguien escribiera una novela sobre Hitler y Goebbels y los pusiera a pronunciar citas de <em>Mein Kampf<\/em> y del <em>V\u00f6lkischer Beobachter<\/em>, el efecto ser\u00eda comparable.<\/p>\n\n<p>Pero lo m\u00e1s alarmante del libro de da Empoli es la acogida que ha tenido en Francia. Una de las razones por las que la clase pol\u00edtica lo acept\u00f3 fue seguramente porque su mensaje coincid\u00eda con el ruego de Macron de no \u00abhumillar\u00bb a Rusia. Ya nadie intenta \u00abentender\u00bb a Putin. Pero debemos recordar que el camino a la guerra de hoy se allan\u00f3 con peticiones de respeto a los \u00ableg\u00edtimos\u00bb agravios de Mosc\u00fa. Al lado de los horrores que vemos desarrollarse, el mal descrito en <em>Le Mage du Kremlin<\/em> no parece m\u00e1s que una imitaci\u00f3n barata.<\/p>\n\n<p>&#8211; <a href=\"https:\/\/www.eurozine.com\/authors\/akinsha-konstantin\/\">Konstantin Akinsha<\/a><\/p>\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.eurozine.com\/fantasising-putin\/#anchor-footnote-1\">1<\/a> Publicado por primera vez en el original franc\u00e9s como Le Mage du Kremlin por Gallimard (2022); versi\u00f3n inglesa de pr\u00f3xima aparici\u00f3n en 2023.<\/p>\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.eurozine.com\/fantasising-putin\/#anchor-footnote-2\">2<\/a> \u00c9sta y todas las dem\u00e1s citas trans. KA.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La clase pol\u00edtica francesa ha tratado el relato ficticio de Giuliano da Empoli sobre el r\u00e9gimen de Putin como un manual para tratar con el l\u00edder ruso. Esto es lamentable. La novela no s\u00f3lo est\u00e1 llena de inexactitudes, sino que reproduce la visi\u00f3n del mundo del Kremlin.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5541,"parent":0,"template":"","tags":[],"displeu_category":[],"class_list":["post-37465","article","type-article","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/archive.displayeurope.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article\/37465","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/archive.displayeurope.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/article"}],"about":[{"href":"https:\/\/archive.displayeurope.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/article"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archive.displayeurope.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/archive.displayeurope.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5541"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/archive.displayeurope.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37465"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/archive.displayeurope.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37465"},{"taxonomy":"displeu_category","embeddable":true,"href":"https:\/\/archive.displayeurope.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/displeu_category?post=37465"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}