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La aplastante «reelección» de Vladimir Putin y la resistencia en la Rusia imperialista

87,85 por ciento: una victoria «aplastante» reivindicada por Vladimir Putin el día después de las últimas «elecciones» presidenciales de Rusia. Todo ello «a pesar de las protestas en todo el mundo», como informa el periódico ruso en el exilio Novaya Gazeta Europe. Al presentarse a la reelección sin un contrincante creíble -su principal oponente Alexei Navalny fallecido unas semanas antes- Putin cumplirá un quinto mandato de seis años, con un recuento oficial de votos incluso superior al anterior en 2018. Si completa su mandato en 2030, «Putin superará al dictador soviético Joseph Stalin en términos de longevidad al frente del Kremlin», prosigue Novaya Gazeta Europe. 87 personas fueron detenidas durante los tres días que duraron las elecciones, en 22 ciudades de toda Rusia, según el grupo de defensa de los derechos humanos OVD-Info.

OVD-Info.

Para Putin, rusos y ucranianos forman parte de la misma nación, explica la historiadora y activista ucraniana Hanna Perekhoda en Posle («Después», en ruso), un medio de comunicación independiente creado tras la invasión de Ucrania. Perekhoda descifra la narrativa que subyace en los discursos públicos del líder ruso: para Putin, «la identidad nacional diferenciada de los ucranianos es una construcción artificial creada por los enemigos occidentales (polacos, austriacos, alemanes), y sus agentes (bolcheviques). Sin la protección de Rusia, los ucranianos sucumben inevitablemente a las fuerzas hostiles de Occidente que «implantan pseudovalores en sus mentes», les hacen olvidar su naturaleza rusa y los utilizan como «arietes» contra Rusia». De ello se deduce que «si Ucrania es independiente, Rusia no puede convertirse en una gran potencia y, por tanto, su soberanía se ve amenazada, porque -según esta visión del mundo- sólo las grandes potencias disfrutan de una verdadera soberanía política». Por lo tanto, Rusia necesita tomar el control de Ucrania y «convertir a los ucranianos en rusos»

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Miles de personas participaron en las manifestaciones «Mediodía contra Putin», que invitaban a reunirse en los colegios electorales para votar hacia el mediodía, en Rusia y en el extranjero, en señal de protesta.

;Denis Leven reporta sobre la manifestación masiva en Politico, reconociendo que es difícil evaluar la magnitud exacta de la movilización. Sin embargo, una cosa es cierta, según la periodista independiente rusa Ada Blakewell en Novaya Gazeta: contra todo pronóstico, la disidencia está floreciendo en el país. Su artículo se ha vuelto a publicar en Voxeurop, y os animo encarecidamente a leerlo.

Novaya Gazeta.

En The Guardian, el historiador y periodista británico Timothy Garton Ash, gran observador de Europa Central y del Este, señala que «estas últimas semanas nos han demostrado que sigue habiendo una Otra Rusia, como hubo una Otra Alemania incluso en el apogeo del poder de Adolf Hitler en el Tercer Reich». Aunque Garton Ash cree que es imposible evaluar el nivel de apoyo del que goza realmente la «Otra Rusia» en el país, señala que «se calcula que 20.000 manifestantes han sido detenidos desde el comienzo de la invasión a gran escala hace poco más de dos años». Según el historiador británico, nos encontramos al comienzo de un nuevo periodo de la historia europea. «Lo que hagamos este año tendrá consecuencias durante décadas. Permitir que Ucrania gane esta guerra no es sólo la única manera de asegurar un futuro democrático y pacífico para la propia Ucrania», explica. «Es también lo mejor que podemos hacer para mejorar las posibilidades a largo plazo de una Rusia mejor.»

Cabe preguntarse si los rusos de a pie siguen apoyando la guerra en Ucrania. «Medir la opinión es muy complicado en tiempos de guerra y de represión significativa. Cualquier encuesta de opinión pública va a crear una sensación de peligro para la persona encuestada», escribe Anna Colin Lebedev, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de París-Nanterre, en una entrevista concedida al mensual económico francés Alternatives Economiques. «Un gran número de rusos no considera tener una opinión informada sobre la guerra. Pero el entusiasmo es muy limitado: la proporción de la población que apoya activamente la guerra y desea que se prolongue nunca ha superado el 20%, y no deja de disminuir. Por otra parte, el cansancio de la guerra y el deseo de volver a la vida normal son muy elevados.»

Para Sergei Medvedev, historiador y especialista en la sociedad postsoviética, Vladimir Putin es «innegablemente el heredero del fascismo estalinista», como él explica en una entrevista al diario francés Le Monde. «Para que se produzca un cambio sustancial, deben cumplirse tres condiciones», sostiene Medvédev: «Putin debe morir o dejar el poder, el ejército debe sufrir una derrota en Ucrania y los ingresos por exportaciones deben caer. Todo lo cual está lejos de ser una realidad»

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Más selecciones

El plan de Giorgia Meloni para gobernar Europa – y hacerse amiga de Donald Trump

Nicholas Vinocur,Hannah Roberts, Jacopo Barigazzi< | Politico< | 15 de marzo |

Cuando asumió el poder por primera vez, «las élites occidentales albergaban dudas sobre una primera ministra que en su día había profesado admiración por el fascismo». Ahora la cuestión es si la influencia de Giorgia Meloni en Europa está de hecho creciendo. Nicholas Vinocur, Hannah Roberts y Jacopo Barigazzi descifran la discreta pero muy eficaz estrategia de la Primera Ministra italiana. Los autores sostienen que Meloni ha logrado un auténtico «tour de force», en particular sobre Ucrania: «Ha convencido a los líderes occidentales de su firme apoyo a Ucrania en su lucha contra Rusia, al tiempo que ha hecho valer su respetabilidad en una posición de liderazgo entre las fuerzas de derechas europeas». También ejerce «una silenciosa pero poderosa influencia sobre los políticos de la UE, como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen«.

Un país decente

Paula Ferreira Jornal de Notícias | 12 de marzo | PT

Este es «uno de los escenarios más inestables para nuestra democracia en los 50 años transcurridos desde el 25 de abril» (1974, fecha de la Revolución de los Claveles), sostiene Paula Ferreira en Jornal de Noticias. Su análisis se produce después de que los resultados de Portugal, en las elecciones legislativas anticipadas del 10 de marzo, el partido de André Ventura la extrema derecha Chega, quedara tercero. «Pero no todos los más de 1.100.000 portugueses que votaron a André Ventura – cuadruplicando los escaños de su partido de 12 a 48 – son nostálgicos de la dictadura fascista, partidarios de la castración química para los violadores o despreciativos con las mujeres, los homosexuales, los romaníes y los inmigrantes. […] Me niego a creer que un portugués de cada cinco piense así. Creo que muchos han perdido la esperanza. Ahora tenemos que recuperarlos si queremos hacer de Portugal un país decente», afirma el director adjunto del diario conservador.

Traducido por Ciarán Lawless

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